Vida y opiniones del oficial Pacou Le Blaireau


Dixero si quid forte jocosius, hoc mihi juris

Cum venia dabis.

Horacio




Cuentan que todo empezó una noche de luna llena, con un cielo de color papel de celofán azul lleno de estrellas y algún que otro asteroide. El Rey era incapaz de conciliar el sueño debido al fin de la guerra que enfrentaba a su país con los vecinos de al lado. Ya no tenía que descansar para levantarse pronto a la mañana siguiente y reunirse con los oficiales de su ejército. Así fue como empezó a sentir algo que le era extraño y confuso y que, después de muchas sesiones de hipnosis y reflexología podal, su médico diagnosticó como “llamada fulminante del Deseo”. El Rey empezó a tener serios problemas para enfundarse en su armadura y al montar a caballo notaba un placer especial, con lo cual pidió a su mozo de caballerizas que tuviera todos los días al mediodía a su percherón vestido de gala y perfumado con el más exquisito almizcle. Sin embargo, con el tiempo empezó a preguntarse qué sería de su vida si la compartiera con una dulce y tierna dama. El problema estribaba en que en su Reino no vivían mujeres porque habían sido expulsadas junto con los católicos por ser consideradas un serio estorbo para la defensa de sus feudos. Los vecinos del otro lado de la cordillera se decía que practicaban una religión oscurantista basada en la sodomía con lo cual las mujeres aburridas de esa situación decidieron montar una orden de beguinas. En resumidas cuentas, que el Rey montó en cólera y ordenó ahorcar a todos los sabios del Consejo de Sabios y encomendó a su más apuesto oficial que se infiltrara en el templo de las monjas, investigara acerca de aquel órgano del éxtasis carnal femenino del que había oído hablar a un médico chino experto en la glándula pituitaria y en las dolencias asociadas a ella, y que preparara un posible asalto al hogar de las beguinas para secuestrar a la que tuviera el ombligo más bello y el vello más suave. El mayordomo de confianza del Rey, que según las malas lenguas podría ser judío o catalán, se temió lo peor de esta arriesgada maniobra y, en parte también molesto porque no se le confiara a él la misión, tomó la decisión de informar a la Madre Superiora sobre los planes del Rey. Como consecuencia de ello, el día en que el oficial se presentó ante la puerta del templo transvertido de vagabunda exconcursante de un programa de televisión de máxima audiencia, las monjas lo recibieron con la lencería de última moda en París y unos livianos uniformes de amazonas. Cuentan que al informar el oficial al Rey sobre ello éste hizo cambiar los retratos de familia –menos el de su madre- por barrocos murales en los que aparecían las beguinas en semejantes atuendos. A día de hoy -1 de junio de 2008- se desconoce el autor de tales pinturas pues, al no atreverse a firmar con su nombre, utilizó el pseudónimo de Goya. Con el tiempo, la situación del joven caballero fue tomando tintes cada vez más delirantes –no surreales, porque el Surrealismo aún no había nacido por entonces-. Un día, en el que se encontraba en lo alto del campanario enviando señales codificados con el espejo de su tocador y una luciérnaga domesticada por un científico naturalista húngaro, pudo contemplar como la totalidad de las monjas estaban estiradas sobre el patio del templo, con los brazos formando una cruz, y pronunciaban salmos prohibidos adorando a Satán. De repente, una de las monjas lo divisó e informó a sus compañeras de la presencia de su adorado. El pobre oficial se temió lo peor y aún se sorprendió más cuando le obligaron a que saltara sobre ellas en plan estrella de rock. Viendo que su diablillo no se mostraba predispuesto a seguirles el juego y preocupadas por un posible estado de shock irreversible optaron por subir al campanario y, ya de paso, desnudarlo y regarlo con el mejor vino de su cosecha. Una de las beguinas, la más joven y traviesa, también propuso hacer uso de los extractos de adormidera pero la Superiora, después de pellizcarse varias veces en el glúteo derecho, lo consideró excesivo. Cuentan los historiadores de la época que el rubio oficial al verse desprovisto de su ropa y con su cuerpo totalmente expuesto a los rigores del tiempo, solo pudo entonar con voz de infante una canción popular compuesta por doña Violeta Gómez que rezaba algo así como “yo no quiero follar, sólo quiero soñar, sólo quiero soñar”. Pero las jóvenes beguinas, al parecer, no se dejaron amedentrar por sus súplicas y se encomendaron a sus propios instintos más sádicos. El relato de lo acontecido sólo puede atribuirse al ámbito de la leyenda pues las crónicas de la época fueron mutiladas en los capítulos referentes a este jocoso suceso, con lo cual he optado por ignorar los detalles en pro del rigor periodístico e histórico. Lo cierto es que el joven oficial tuvo que ser asistido médicamente y devuelto al castillo de su amo acusado de prácticas obscenas para con las pobres criaturas de Dios. Como acusación se emplearon las palabras del jardinero del templo que testificó haber encontrado al joven durmiendo junto a las cabras productoras de leche en el mismo establo de las beguinas. No cabe decir que el Rey al enterarse montó en cólera ante semejante deshonra y falta de lealtad y después de meditarlo profundamente durante un tiempo –escasos segundos- decidió que al joven le sería amputado el miembro como castigo ejemplar. Desde entonces, ese día está marcado en el calendario de las beguinas con color negro y se prohíbe el queso de cabra en todas las comidas. También cuentan que el Rey no pudiendo soportar la vergüenza de haber cobijado a semejante engendro, optó por emigrar al país vecino, declararse súbdito del nuevo regente e ingresar en su religión asumiendo todas las consecuencias con aplomo y resignación.


Don Julio y Los Chocolates – Drogas de diseño, pollas blandas


julio 15, 2008. Uncategorized.

2 comentarios

  1. Cesc replied:

    Ya sé que la canción no tiene nada que ver con el texto pero si la Coppola hizo lo mismo en Marie Antoniette por qué yo no…

  2. capgre replied:

    Inconfundible, 100% rafagas-cesc.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback URI

A %d blogueros les gusta esto: