Sexo, bombones y ruido

El ruido al igual que otras formas artísticas experimentales o alternativas ha sido domesticado y, lo que es peor, intelectualizado. Donde antes significaba desafío e incomodidad para los oídos adocenados y cultos, ahora tan solo es una propuesta más, predecible, fácil y que hasta se ha relegado a género. Los músico suben el volumen de los amplificadores en los conciertos para parecer más peligrosos y amenazadores, sabiendo que los jóvenes inexpertos y hambrientos de emociones fuertes caerán seducidos por su propuesta. Pero a mí ésto no me vale. Yo quiero melodías angulosas, agresivas, abrasivas, incómodas, sentir que no solo golpean a mi corazón sino también a mi estómago -al cerebro no hace falta, yo no necesito músicos serios e intelectuales- y que me muerdan los oídos sin tomarme el pelo. Cómo se puede crear hoy en día sin expresar un poco de rabia, malestar y desazón, me pregunto. Músicos del planeta: cojan por favor sus instrumentos y dennos ruido, copien si quieren a los Reid, Shield, Ranaldo, Hampson, Kember y compañía, háganlo por lo menos bien y si aportan algo de su cosecha propia tanto mejor. Pero sobretodo, nunca jamás intenten hacernos creer que son músicos serios, desafiantes e inteligentes. Tan solo disfruten y molesten todo lo que puedan, no necesitamos nada más.

The Colgates – I think we´re alone now

julio 9, 2008. Uncategorized.

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