Un conjuro que me lleve hacia ti (tercer intento)


Esmé se puso de pie.

-“Il faut que je parte aussi” -dijo, suspirando-. ¿Usted habla francés?

Me puse de pie con una mezcla de confusión y pesar. Esmé y yo nos dimos la mano; la suya, como había sospechado, era una mano nerviosa, con la palma húmeda. Le dije, en inglés, cuánto había disfrutado de su compañía.

Asintió con la cabeza.

-Pensé que sería así –dijo-. Soy bastante comunicativa para mi edad-. -Se tanteó otra vez el pelo-. Lamento mucho lo de mi pelo –dijo-. Debo tener un aspecto horrible.

-¡En absoluto! Creo que las ondas se están formando de nuevo.

De nuevo se tocó rápidamente el pelo.

-¿Cree que volverá aquí en un futuro inmediato? -preguntó-. Venimos todos los domingos, después de los ensayos del coro.

Contesté que nada hubiera podido resultarme más agradable, pero que, por desgracia, estaba seguro de que ya no volvería.

-En otras palabras, no puede hablar sobre movimientos de tropas -dijo Esmé.

No hizo ningún ademán de alejarse de la mesa. Sólo cruzó un pie sobre el otro y, mirando hacia abajo, alineó las puntas de los zapatos. Fue un hermoso gesto; ya que llevaba calcetines blancos, y sus pies y tobillos eran encantadores. De pronto me miró.

-¿Le gustaría que yo le escribiera? -dijo, con las mejillas ligeramente ruborizadas-. Escribo cartas muy bien redactadas para alguien de mi…

-Me encantaría -dije. Saqué lápiz y papel y anoté mi nombre, grado, matrícula, y número de correo militar.

-Yo le escribiré primero -dijo ella tomando el papel-, para que usted no se sienta comprometido en modo alguno. -Guardó la dirección en un bolsillo del vestido-. Adiós -dijo, y volvió a la mesa.

J. D. Salinger, Para Esmé, con amor y sordidez

Brighter – I Don´t Think It Matters

diciembre 2, 2007. Uncategorized.

8 comentarios

  1. heidi replied:

    Ojalá que esta vez el conjuro funcione.

    Saludos.

  2. Pirulacha replied:

    Cesc,

    Intuyo que no habrá cuento navideño, verdad?

    Un saludo:)

    Una New Yorker en Madrid

  3. Captain Greedo replied:

    Si la destinataria del conjuro (porque es una destinataria, no? claro, siempre es una destinataria) no se da por aludida con estas tres perlas sugiero provar algo un poco más visceral, cómo la intensa relación entre Bandini y Camilla de “Pregúntale al polvo” de John Fante. Dejo a manos del experto encontrar la música acorde.

    Un saludo

  4. marti replied:

    Si me permite (y aunque sé que no es de mi incumbencia), está usted seguro que ha agotado todos los recursos “habituales” (flores, cine, vino, etc)? Sé que su estilo es más poético, pero es que a mi los conjuros solos nunca me han funcionado muy bien … Suerte!

  5. Cesc replied:

    Muchas gracias Heidi, es usted muy amable, de verdad le agradezco sus ánimos :)

    Desde aquí, quisiera decirle -si no lo he hecho ya- que me gusta mucho su blog “Amor eskimal” y recomiendo a todos que se aproximen hasta él, que seguro no les defraudará.

    Un saludo desde el otro lado del charco,
    Cesc.

  6. Cesc replied:

    Hola Pirulacha,

    Sepa que su intuición es muy buena y puede confiar en ella, si es que no lo hace ya… Quizás haya alguna sorpresa de estilo victoriano, pero no le puedo prometer nada :)

    Un saludo,
    Cesc.

  7. Cesc replied:

    Hombre, Captain Greedo speaking :)

    Sabe, no sé muy bien qué responderle… la verdad es que estoy un poco avergonzado y tampoco me apetece demasiado explicar aquí los pormenores de mi geografía pasional, pero de todos modos sepa que tomo buena nota de su consejo… Me ha vuelto a sorprender usted, quién podría recomendarme a Nancy Mitford y luego a John Fante sino un gran lector como usted… le envidio su buen gusto ciertamente.

    Un saludo irlandés,
    Cesc.

  8. Cesc replied:

    Gracias Martí,

    Entiendo lo que me comenta, pero no quisiera que pensara que se trata de un corazón roto desesperado por alcanzar la gloria de manos de una delicada dama… No, más bien deberíamos hablar de un amor por alguien que es pura sensibilidad y cuya timidez exquisita pide serenidad y mucho tacto.

    Lo más importante no es tanto mi felicidad sino la suya, esta fuerza que me invade es imparable pero en ningún caso debe suponer un torbellino sobre ella. Yo la amo y no sé hacer otra cosa, pero el cariño que ella me profesa es tan cortés y desinteresado que me impide adoptar una actitud puramente egoísta y por eso prefiero dejar que los vientos me arrastren y me lleven, ¿quién sabe hacia dónde?

    Un saludo desde fuera del área,
    Cesc.

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