Esperando un milagro

Después de demasiados días sin hablar de música hoy vamos a intentar recuperar esta sana costumbre. Antes de todo me gustaría que supieran que Ráfagas y yo mismo nos vamos a tomar unas largas vacaciones, lo que quiere decir que hasta después del verano no van a encontrar (muy probablemente) nada nuevo por aquí. Sin embargo, antes de partir me gustaría escribir sobre un par o tres de bandas que hace tiempo tenía en mente tratar y así lo haré. Hoy ya les adelanto que voy a acordarme de una banda que adoro, los Siddeleys, cuyas canciones he estado escuchando estos últimos días tantas veces que hasta creo que el CD ha sufrido algún desperfecto. Además he escogido mis canciones favoritas de ellos y ya les advierto que difícilmente escucharán, en este blog por lo menos, pop tan mayúsculo. Pero por si ustedes se han preocupado en exceso por la noticia que les he dado antes, quisiera consolarles diciéndoles que Ráfagas seguirá creciendo regularmente después del tiempo estival, que dicho sea de paso, detesto a pesar de las vacaciones. Los motivos son difíciles de explicar, pero intentaré mostrárselos sucintamente. En primer lugar les diré que actualmente mi estado de ánimo dista mucho de la alegría que me impulsó en los comienzos a dedicar mi preciado tiempo a escribir sobre música pop y derivaciones (más o menos evidentes). El culpable de todo ello no es la situación política mundial, la subida del precio de los tomates, el trabajo, mi madre o el declive de mi equipo de fútbol, todo lo contrario, el verdadero culpable es el estúpido de Eros, Cupido o Kāmadeva, como prefieran. Supongo que ya saben a lo que me refiero y espero que en sus oraciones se acuerden de mí. La verdad es que hacía mucho tiempo que no sufría un embate tan fuerte por su parte y, aunque no me puedo quejar porque el amor de ELLA bien merece este vía crucis, tal sufrimiento ha logrado que mi inspiración haya caído alegremente, y antes de escribir cualquier m***** prefiero callarme hasta que se calme la tormenta. Me duele porque le prometí a mi Monelle que intentaría dibujarle una sonrisa desde la distancia pero me he dado cuenta que me va a resultar una tarea imposible así que será mejor no ahondar en los pesares. De todos modos, veré si puedo continuar las desventuras de mi querido Jeremías, que aguarda pacientemente la llegada de su tren a algún lugar del norte de Europa. Por si no quedó suficientemente explícito, la historia no deja de ser un homenaje al gran Wodehouse y al personaje de Psmith, el cual en el intento por conquistar a su amada se hace pasar por un reputado poeta en el castillo de los Blandings y se ve envuelto en el robo de una preciada joya, detrás de la cual anda una poetisa de verdad que en sus ratos libres se dedica a los hurtos de alto vuelo y su misteriosa pareja sentimental. Es curioso porque esta tarde, mientras leía las aventuras de otro desgraciado, el sin par Barón Corvo, me ha estado sobrevolando una simpática polilla y por un instante me ha parecido que era ELLA que venía a enjuagarme las lágrimas. Entonces he intentado rescatarla, pensando en el peligro que corría ante la población de ácaros y el desorden, pero ELLA ha huido tímidamente, supongo que asustada. Yo la he advertido que no quería hacerle ningún daño, que no debía tener miedo de mis intenciones ni de mí, pero creo que no la he convencido y ha seguido elevándose hasta que la he perdido por completo.


Pero me parece que és
to no es sobre lo que quería hablarles hoy, claro que no, si además tengo que presentarles a The Siddeleys, un poco más y vuelvo a despistarme. Pues bien, empezaré diciéndoles que la música de este grupo siempre me trae reminiscencias de la primera vez que visité Londres, lugar que amo y odio por igual. No sé si ello se debe a la excitación que me producen esas melodías rabiosamente pop y esas guitarras tan prístinas y alegres o bien a la melancolía y la desazón que transmiten las letras de Johnny Johnson, pero quizás tan solo se deba a que el grupo se formó en esa ciudad a finales de los 80. Además, escuchando sus canciones me vienen a la cabeza todos los grupos que forman parte de mi altar pop y eso, digo yo, sólo puede ser bueno, sobretodo teniendo en cuenta que, a pesar de ello, cuando uno escucha cualquier tema de los Siddeleys sabe que se trata de ellos y de nadie más. Como tantos otros grupos que hemos tratado, la producción de la banda dista mucho de lo que cualquier aficionado del buen pop hubiera deseado, claro está que en los tres años que permanecieron juntos no se puede lograr mucho más. Por suerte para aquellos que no estuvimos en Inglaterra aquellos años o no hemos nacido en Japón o los países escandinavos y no podemos permitirnos el lujo de adquirir los vinilos originales, Peter Hahndorf y Jimmy Tassos decidieron recopilar todas sus canciones en el disco Slum Clearance, que además contiene las sesiones para el programa de John Peel en la BBC Radio 1. Y entonces ocurre que al escuchar el primer tema, My Favourite Wet Wednesday Afternoon, uno ya sabe que la música de los Siddeleys no va a ser fácil de olvidar.

Please whirl me around

There’s no earthly reason

No earthly reason

There is no earthly reason

For darkness after dawn…

My Favourite Wet Wednesday Afternoon

What Went Wrong This Time?

junio 26, 2007. Uncategorized.

6 comentarios

  1. 360º de Separación replied:

    Pues nada, amigo Cesc. Cure las heridas de la batalla emocional y vuelva con nosotros cuanto antes. La cuestión es que sea por el motivo que sea la blogosfera amiga no para de reducirse. ¿Será el ocaso del fenómeno blog? Para mí esto sería una verdadera pena pero veo que el desánimo empieza a hacer estragos, hace mucho que no me entretenía tanto gracias a la multitud de comentarios que día tras día he ido encontrándome en las más diversas páginas. En fín, yo seguiré erre que erre, aunque cada vez nos lea menos gente :-)

    Un abrazo y brindemos por los Siddeleys.

    Saludos,
    Manuel Soleado

  2. Cesc replied:

    Hola Manuel,

    Pues espero que sigan existiendo blogs sobre música pop como el tuyo, aunque es cierto que vamos a echar en falta a los señores Tremolino y Karpov… yo de todos modos continuaré con el blog, aunque por ahora prefiero concentrarme en otros asuntos dado que sería feo llevar mis (pequeñas) penas a los lectores del Ráfagas y más cuando estamos en período estival. Espero que con el fin del verano volverán tiempos más favorables para mis llantos ;)

    Y sí, brindo por los Siddeleys y por Johnny Johnson.

    Saludos,
    Cesc.

  3. alex replied:

    Mucho animo Cesc, si malos son los palos en el trabajo mucho peor son los emocionales. Espero que despues del verano vuelvas con mas fuerza. Mientras tanto supongo que por aqui seguiremos unos cuantos ‘locos’ escribiendo lo que se nos ocurra. Y gracias por recordarnos a una de las bandas más adorables de los 80. Cuando me compre ese disco no pare de escucharlo durante muchos días. ES maravilloso. Y no se porque siempre que se menciona alos Siddeleys me viene a la cabeza otro grupo igual de maravilloso, The Wilderness Children.

    Un abrazo,

    Alex

  4. Cesc replied:

    Muchas gracias Alex. Prometo volver con más ganas que nunca y con las heridas cicatrizadas… aunque aún voy a escribir algunas cosas más estos días ;)

    Saludos,
    Cesc.

  5. Oriol replied:

    Hola Cesc, passi el que passi la música continua sonant i nosaltres estem aqui pel que vulguis.
    Una abraçada i sigues feliç.

  6. Cesc replied:

    Moltes gràcies Oriol. Tindré en compte les teves sàvies paraules. Que passis un bon estiu.

    Cesc.

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