Tigres de papel


Hoy toca Asamblea de Estudiantes después de las clases y en el orden del día se debatirá la nueva Ley de Universidades y la Declaración de Bologna. Gemma y Daniel hace rato que llegaron al aula y están preparándolo todo, poco a poco van llegando los demás. El ambiente no está demasiado crispado hoy y parece que se llegará a algún acuerdo sobre la manifestación del próximo mes y las actuaciones previas a llevar a cabo. Daniel está rodeado de gente como siempre, les cuenta su idea de hacer lo que él llama una acción directa en el Rectorado para alentar a los estudiantes indecisos. Daniel es el presidente del consejo de estudiantes y todo un líder nato, su pelo largo y estudiadamente despeinado, su camiseta del Che y la bufanda palestina de rigor le dan un aire de auténtico revolucionario y además es insultantemente guapo, al menos eso piensa Gemma y todas sus compañeras. Pero Gemma también cree que, a pesar de lo que aparenta, no es demasiado inteligente y por eso lo vigila pacientemente, consciente de que cualquier cosa que propusiera sería aprobada por mayoría y sin discusión alguna. No mentiremos si decimos que Gemma está loca por ese rebelde sin causa, aunque seremos más fieles a la realidad si afirmamos que lo que verdaderamente le interesa de él son sus músculos y no sus neuronas. Y esto es lo que no soporta Marina, su gran amiga, a la cual las revoluciones y los ismos le traen sin cuidado. A ella solo le interesan la poesía de Emily Brontë y Gemma, aunque si no existieran ninguna de las dos se conformaría con Kathleen Hanna. En su tiempo libre se dedica casi exclusivamente a traducir los poemas de Ellis Bell al castellano y a leer los libros de los críticos sobre su escritora predilecta. Hoy llegará tarde a la asamblea porque le robó el cuaderno a Gemma y está bajo el cedro del campus escribiéndole alguno de esos poemas en él. Durante meses se ha dedicado a ello con cierto esmero y poco a poco ha conseguido copiar la caligrafía de su amada, lo cual le produce un placer indescriptible. Sin embargo, Gemma no le hace todo el caso que ella quisiera, en sus sueños ésta la besa y la acaricia por todo el cuerpo, pero en realidad nada de ello ha ocurrido jamás. Tan solo un día que quedaron para estudiar en casa de Gemma, ella le pidió que se quitara la ropa, pues no la había visto nunca desnuda, y Marina no dudó ni un instante en obedecerla, a pesar de su enfermiza timidez. Cuando Gemma le dijo que tenía un cuerpo realmente bonito, Marina le cogió la mano izquierda y se la puso sobre su corazón, pero en ese mismo instante llegó el hermano pequeño y el sueño se terminó. Aquel día le hubiera hecho el amor sin pensarlo un instante pero nunca supo cuál habría sido la reacción de Gemma. Y para colmo, ahora se ha interpuesto entre las dos ese bolchevique de tres al cuarto que vive con sus padres en una urbanización de Sant Cugat y cree que Manu Chao es un semidiós. Si pudiera le enseñaría cómo las gastaba Iván el Terrible.

The Trash Can Sinatras – Who´s He

abril 15, 2007. Uncategorized.

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