Criaturas salvajes

Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché una canción de Antonio Galvañ. Cómo no, fue en el programa “Flor de Pasión” de Juan de Pablos y era un tema que iba a salir en un recopilatorio del sello Spicnic en homenaje al gran cineasta Tim Burton. La letra hablaba de uno de los personajes que creó este genio del cine fantástico, Eduardo Manostijeras, pero lo cierto es que no me percaté hasta que tuve el disco en mis manos. En aquella época iba a la universidad y podía permitirme el placer de trasnochar para oír a Juan de Pablos y la exquisita ternura y el entusiasmo con que presentaba las canciones lograban cautivarme de un modo casi abracadabrante. Continuamente descubrías a artistas pretéritos y a otros más contemporáneos, todos ellos tan fascinantes que hasta incluso algunos parecían irreales. Uno de ellos era este músico de Yecla que se escondía bajo el nombre de Parade y cuya sensibilidad llegaba a cautivarme profundamente. Nunca antes había escuchado a nadie que cantara en castellano sobre personajes fantásticos, todos ellos auténticos inadaptados, con una compasión tan femenina. De algún modo extraño conseguía identificarme con aquellos seres torturados, cuya única posibilidad en la sociedad era sobrevivir, y a ello no ayudaba demasiado una chica de la facultad que se empeñaba en hacer de Peg, para la cual yo era su Edward. Yo no lo soportaba, no quería ser ningún bicho raro, pero a ella le parecía una idea estupenda. Nos pasábamos el día paseando por los alrededores del campus y la manera como me cogía la mano lograba asustarme, en realidad su personalidad se parecía más a Veronica Lake que a Winona Ryder. Ella leía sus versos en voz alta y me pedía que yo compusiera también algunos poemas, la cual cosa soy incapaz de hacer, con lo cual no me quedaba más remedio que acudir a mis poetas sagrados, entre los cuales sobresalía por encima de todos Novalis. Me sentía absolutamente vampirizado y la manera como me miraba cuando recitaba aquellos himnos conseguía paralizarme por completo. Ella conocía lugares que parecían salidos de algún cuento victoriano, donde la hiedra y la zarzaparrilla ejercían su regencia, y los rayos de sol apenas se filtraban por entre las copas de los árboles. Entonces me abrazaba con fuerza y yo no sabía exactamente cómo reaccionar, jamás me besó y yo tampoco lo hice, a veces temblaba como una niña y sus ojos se volvían llorosos. Pobre criatura salvaje, no supe comprenderte y tú tampoco lo lograste.

enero 22, 2007. Uncategorized.

7 comentarios

  1. 360º de Separación replied:

    Estupendo Post, tanto si fuera real como inventado. Un placer leerte.

    Saludos,
    Manuel Soleado

  2. Cesc replied:

    Muchas gracias Manuel. Este post, al igual que la mayoría en los que aparece la primera persona, tiene como origen experiencias personales… lo que ocurre es que a veces las palabras son caprichosas y no consigo dominarlas por completo. Por tanto, si prefieres en vez de considerarlo prosa autobiográfica puedes llamarlo realismo mágico ;)

    Nos leemos,
    Cesc.

  3. Oriol replied:

    Enhorabona Cesc, cada post que llegeixo m’ agrada més, aquest podria donar per un relat breu, és molt captivador.

    Fins aviat.
    Oriol

  4. Anonymous replied:

    ¿Acaso importa el realismo si el relato es tan cautivador y la música de parade tan perfecta?
    (¿…y ese pajarito tan ladrón?)

    Un panda…

  5. Rode replied:

    No creguis que no et llegeixo company…reconec que la majoria de cops no tinc ni la més remota idea del que parles ;) pero aquest cop t’has superat, fantastic post.

    Ciao caro

  6. starsgoneout replied:

    Hola Cesc!
    Como en un momento dice un personaje de “Big Fish” (de Tim Burton, una de mis películas preferidas)lo que importa no es la supuesta veracidad de las historias sino que nos creamos que son ciertas, que pensemos que realmente ocurrieron.
    Genial este post, creo que por ahora
    es mi preferido ;-)
    Besos!
    Romi

  7. Cesc replied:

    Sinceramente estoy un poco sorprendido por la acogida de este post. Como casi siempre no tenía intención de escribir exactamente lo que han leído… pero una cosa fue llevando a la otra.

    Además es curioso porque recuerdo esa etapa de mi vida como algo confuso, llena de momentos ciertamente tristes y desolados, pero mientras iba escribiendo me parecía todo tremendamente absurdo e incluso gracioso. De repente las cosas parecían coger un sentido que jamás hubiera esperado.

    Gracias por leer el blog y por realizar estos comentarios tan halagadores.

    Saludos,
    Cesc.

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