Finis

THE SUNDAYS – HERE´S WHERE THE STORY ENDS




octubre 19, 2008. Uncategorized. 7 comentarios.

Inseparables, al fin

Hacía mucho tiempo que yo había dejado de entenderme con Nadja. Lo cierto es que quizás nunca nos hemos entendido, al menos acerca de la manera de afrontar las cosas sencillas de la existencia. Definitivamente, ella había escogido no tomarlas en consideración en absoluto, despreocuparse de la hora, no hacer ninguna diferencia entre los comentarios intrascendentes que a veces expresaba y los otros que tan importantes me eran, no preocuparse lo más mínimo por mis fluctuantes estados de ánimo y por la mayor o menor dificultad con que toleraba sus peores distracciones. No le importaba, ya lo he contado, narrarme las peripecias más lamentables de su vida sin ahorrarme ningún detalles, abandonarse aquí y allá a ciertos coqueteos fuera de lugar, hacerme esperar, con el ceño muy fruncido, hasta que le apeteciera cambiar a otras prácticas, porque desde luego no cabía esperar que se volviera natural. ¡Cuántas veces, sin poder aguantar más, desesperando de poder orientarla de nuevo hacia una concepción real de su valía, casi huí de ella, a riesgo de volverla a ver al día siguiente como sabía ser cuando ella misma no estaba desesperada, reprochándome mi dureza y pidiéndole perdón! Acerca de todo esto, tan deplorable, debo confesar sin embargo que cada vez me trataba con menos miramientos, que a menudo todo terminaba en violentas discusiones que ella agravaba al atribuirles motivos mezquinos que no existían. Todo eso que hace que podamos vivir de la vida de un ser, sin que deseemos obtener de él nada más que lo que nos da, que nos baste hasta el exceso con verlo moverse o estar quieto, hablar o callar, velar o dormir, tampoco existía por mi parte en absoluto, nunca había existido: demasiado seguro estaba de ello. Casi no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta cuál era el mundo de Nadja, y en el que todo tomaba tan rápidamente la apariencia del ascenso y de la caída. Pero lo juzgo a posteriori y me aventuro diciendo que no podía ser de otra manera. Aunque haya podido desearlo, aunque quizás también haya podido ilusionarme con ello, quizás no estuve a la altura de lo que ella me proponía. Pero, ¿qué me proponía? Poco importa. Sólo el amor en el sentido en que yo lo entiendo – pero, en ese caso, el misterioso, el improbable, el único, el que todo lo une y el indudable amor – tal y como a fin de cuentas sólo puede ser a toda prueba, hubiera podido en este caso obrar el milagro.

André Breton, Nadja


St. Christopher – You deserve more than a maybe



Aquella noche se quedaron en el sofá, con la luz encendida. Ginia no trató de escabullirse. Habían arrimado la estufa hasta el borde del sofá, pero seguía haciendo el mismo frío. Al cabo de un momento en que Guido se quedó mirándola, Ginia tuvo que arrebujarse entre las mantas. Pero lo más bonito de todo fue darse cuenta, estrechándose junto a él, que aquello era precisamente el amor. Guido se levantó, desnudo, para coger el vino y regresó dando saltitos por el frío. Pusieron los vasos sobre la estufa para calentarlos. Guido sabía a vino, pero Ginia prefería el olor caliente de su piel. Guido tenía rizado el vello del pecho y le hacía cosquillas en la mejilla, y cuando alguna vez se destapaban, Ginia comparaba aquel pelo rubio con el suyo y enseguida sentía una mezcla de placer y de vergüenza. Le dijo a Guido al oído que le daba miedo mirarlo y éste le respondió que, en ese caso, no lo mirase.

[…]

Luego apagaron las luces y se quedaron callados. Ginia miraba el techo borroso y pensaba en muchas cosas mientras Guido respiraba encima de ella. A lo lejos, detrás de las ventanas, se veían las luces. Aquel olor a vino y el aliento tibio le hicieron pensar en el pueblo de Guido. Luego se preguntó si a Guido realmente le gustaba su cuerpo tan delgado o si también él prefería a Amelia, tan morena y guapa. Guido le había besado por todo el cuerpo, en silencio.

Luego advirtió que Guido se había quedado dormido y le pareció imposible que dos personas pudieran dormir así abrazadas. Se soltó muy despacio y buscó un sitio más fresco en el sofá, pero enseguida le volvió la inquietud, al saberse desnuda y sola, y experimentó de nuevo la misma náusea y pena que sentía cuando se lavaba de niña. Se preguntó por qué Guido se acostaba con ella y quiso imaginarse lo que pasaría al día siguiente. Se acordó de todos aquellos días en que había estado esperando, los ojos se le fueron llenando de lágrimas y lloró despacito para que no la oyera.

Cesare Pavese, El bello verano


East Village – Circles



octubre 19, 2008. Uncategorized. Deja un comentario.

No me golpees tan fuerte niña

Federico se encontraba aquella tarde en el trabajo preparando unos informes que debía entregar a la mañana siguiente a una importante consultora. De repente, sintió unas ganas irrefrenables de estar con Sukie, así que la telefoneó y quedaron. Se aproximó a la ventana para llamar a Totoro varias veces pero este no apareció así que decidió coger un taxi. El conductor le estuvo contando que se aproximaba una crisis porque en las calles prácticamente no circulaban vehículos. Federico le respondió que probablemente por eso los plátanos se morían también y los olmos igual. El taxista le contó que así era, que la crisis estaba matando a los árboles y que habría que plantar setas para ayudarlos. Era una buena idea pensó Federico. Aunque también podían plantarse algunos almeces y baobabs. Y leones, panteras, puerco espines, elefantes y jirafas. Sonaba genial pero al taxista no le agradaba demasiado la idea, aunque el hecho de que su cliente no hubiera pensado en los hipopótamos era un alivio. Entonces entró un mosquito vegetariano hembra en el vehículo y el conductor al intentar matarlo perdió el control y estrelló el coche contra una plaza de toros, atropellando por el camino a unos cuantos defensores de los animales, incluida una modelo. Federico pagó lo que debía y sin esperar el cambio fue corriendo a buscar a Sukie. Al llegar al hotel el recepcionista le explicó que en esos momentos ella estaba trabajando. El pobre Federico tuvo que esperar otra vez y para hacer tiempo se puso a cantar canciones de Buddy Holly con el acompañamiento de un par de cucharas y el barman a los coros. Después de la media hora de siempre, subió a la habitación por las escaleras cruzándose con una señora con vestido azul turquesa estilo Jacqueline y collar de perlas del Pacífico norte que le miró descaradamente la entrepierna, lo cual hizo ruborizar a Federico. Picó varias veces a la puerta y Sukie lo hizo pasar. Acostada sobre la cama con el pelo formando una bella cola de pavo real y el flequillo ligeramente despeinado parecía Veruschka von Lehndorff en “Blow-Up”. Estaba muy cansada y le dijo a Federico que quería dormir un poco. Resulta que su jefe la despertó de madrugada porque un cliente la reclamaba y no había descansado nada. Federico se acostó a su lado e hizo ver que dormía, pero en realidad se puso a imaginar que la espalda desnuda de Sukie era el Kilimanjaro y que los dos lo subían por la ruta Machame montados en un Bongo. Una vez llegaron a la cumbre glaciar, Federico se levantó y decidió atar a Sukie y llevársela con él al castillo que su familia tenía en el Bierzo. Para despistar a la policía y a los mafiosos pensó que podrían esconderse unos días en Collserola y preparar la huida. Rápidamente fue a buscar al taxista, que aún se encontraba en el lugar del accidente con unas heridas muy feas, lo sacó del asiento y cogio el coche sin saber muy bien qué botones y palancas utilizar. El caso es que esto no es una historia basada en hechos reales ni busca la verosimilitud, con lo cual diremos que en escasos minutos llegaron a la zona del Vallès. Federico abandonó el vehículo en un colegio de niños bien y robó una Bonneville de una urbanización, después se dirigieron hacia el encinar cubierto de lianas y fuentes. Una vez allí, Sukie se despertó y al verse en esa situación pensó que Federico estaba interesado en practicar el bondage, lo cual le pareció gracioso. Cuando se lo contó todo, le pegó un puñetazo en la barbilla y luego al ver su cara le dijo “sorry” con acento de Shangay y lo abrazó. Anduvieron un rato hasta que encontraron un lugar en el que había una mata de aguileñas y después de supervisar que no se encontrara ninguna abeja en sus flores, treparon los dos por el tallo y se escondieron en uno de los espolones. Con los estambres de la flor bloquearon la entrada y colgaron un cartel de “Por favor, no molestar”. Sukie aprovechó para retocarse el maquillaje y Federico para desnudarse. Cuando ya estaba lista, se giró y vio que el lingam de su compañero parecía un cohete Soyuz a punto de despegar desde Baikonur y tal fue su asombro que sus ojitos se volvieron redondos como los de un tarsio. Mientras tanto, el jefe de Sukie fue informado de la situación estando sentado en el sofá de su casa disfrutando de una película de Johnnie To. Cuando esta terminó llamó a sus secuaces y se prepararon para la acción. Federico iba a pagar cara su osadía y el hecho que bloqueara el correo electrónico con miles de centenares de mensajes amenazadores en los que se podía leer “Deja en paz a mi chica, boquerón, sino te haré picadillo y te regaré con Dom Pérignon”.

Thee Headcoatees – My boyfriend’s learning karate



octubre 11, 2008. Uncategorized. Deja un comentario.

¿Do you really think I am so fevered?

Después de todo este tiempo que llevamos juntos, ya se habrán dado cuenta que a un servidor le quedan pocos secretos que contar. Hoy encima les voy a contar uno más, así que no se pueden quejar. A los que amamos la música muchas veces nos preguntan cuál es nuestro disco favorito o cuál es nuestro vinilo más preciado o cuál nos llevaríamos a una isla desierta. Y realmente puede ser muy complicado responder a ello, porque cuando uno escucha tanta música y desde hace tantos años es normal que tenga varios discos con un significado especial. Pero en esta vida siempre tenemos que escoger y si hay que elegir pues lo haremos asumiendo todas las consecuencias. En mi caso, el componente emocional juego un papel importante, no lo voy a negar, porque este tema me lo descubrió mi bonita genciana. Probablemente sin él, este disco no me produciría escalofríos al ponerlo en el giradiscos. Y es que la canción ya de por sí tiene cierto embrujo pero es que, encima, a mí me resulta la canción de amor más hechizante que jamás he escuchado. Juan de Ribera Berenguer decía de ella que era “la canción más misteriosa del mundo. Hubo un tiempo incluso en el que llegué a pensar que dicha canción era un sueño” y destacaba su poder evocador. Bernthøler grabaron “My suitor” para un single que apareció a finales del año 1983 en un pequeño sello belga llamado Blue Feather. John Peel se enamoró de este single de dos canciones y desde su programa de la BBC lo pinchó durante meses a pesar de que en las tiendas del Reino Unido no se podía conseguir. La letra la había compuesto Drita Kotaji, la cantante, que era de origen albanés: I created the song in my bedroom, and first recorded it on a small cassette recorder. No music, just the melody and the lyrics I wrote. It came very naturally. Originally the song was inspired by a piece of music by Wim Mertens/Soft Verdict called At Home, which I loved to listen to at that time”. Su compañero del grupo, Simon Rigot, le añadiría luego ese sonido sintético de cello tan característico y tocaría el piano y los sintetizadores. Era el segundo single del grupo belga, tras “Japanese Gardens” -otra maravilla-, y llegó a vender 10.000 copias.

Este moderado éxito llamó la atención de algunos miembros selectos de la independencia musical como Geoff Travis (Rough Trade), Mike Alway (Cherry Red, Él) y Michel Duval (Les Disques du Crepuscule), que se habían hecho cargo del subsello de Wea, Blanco y Negro, donde llegarían a publicar entre otros los Jesus and Mary Chain. Para el nuevo sello, volverían a grabar la canción, ya en formación de cuarteto y bajo la producción del mismísimo Wim Mertens, en vistas a un 12” que finalmente salió al año siguiente con el añadido de dos canciones nuevas. Después de esto, problemas internos y con el sello provocaron la marcha de Drita y el final del grupo, generando un culto que llega hasta nuestros días. Sin ir más lejos, leyendo hace unas semanas el blog “La escuela moderna”, a cargo de los hermanos Amat, me encuentro una entrevista a David Feck, líder de los Comet Gain, en la que afirma que la joya de su colección de singles es “My suitor” y buscando por la red leo una entrevista que el propio Kiko Amat le hacía en el Rock de Lux -número que por cierto tengo en casa de mis padres- y cuando le pregunta qué es para él el Romanticismo, responde: “Para mí es como la melancolía: un sentimiento que puedes ver en la esquina de tu corazón, pero que desaparece antes de que lo puedas tocar […] puede ser una canción que no significa nada para ti, pero que lo significa todo para mí. Por ejemplo “My suitor” de Bernthøler. Me gusta mucho pero no sé lo que significa. Tiene algo de amor no correspondido. El amor no correspondido es lo más puro del mundo. La tristeza que contiene inyecta vida a cualquier cosa.” Yo el disco que atesoro y al que tanto cariño tengo es el maxi que apareció en Blanco y Negro, aunque durante mucho tiempo tan solo disponía de la canción en un fichero digital que ella me regaló y que escuchaba en un hipnótico continuo. Como yo los quiero también mucho a ustedes, amigos y amigas de Ráfagas, les dejo aquí la versión final de “My suitor”, más la buenísima versión -así se hace, aportando un poco de tu parte pero respetando siempre el original- que hicieron Figurine (grupo de Jimmy Tamborello, también en Postal Service y DNTEL) y el tema de Wim Mertens que inspiró esta bella canción. No la olvidarán nunca, se lo aseguro.

Bernthøler – My suitor


Figurine – My suitor


Wim Mertens – At home





what do we note?

a moving, wondering song

collects her calm suffering, idle regret and sombre passion, slight loss of nerve: resigned, broken by now, between shattered adoration and silent hatred. her hateful idol, cold dejection, fond longing and the quiet certainty that besotted trust such as hers will inevitable be stung again, staring at the stupidity of desertion borne from devotion; conferring with doubt, somehow; simple, sighing at life; timid; tiring, finally, of her love and its ruin.

an innocent´s despair: why, why pardon betrayal, if we could only choose those we will worship, can we ever know the living darkness and cruel loyalties of our hearts…

sometimes, for moments, “My Suitor” / “Lunacies” is one moment, recognising the grace in pain and the lonely peace to come: composure in grief.

for love is full of fear

but oh how fear is stronger than love.

a wandering, moving song.

what do you note?

(texto de la contraportada)




octubre 7, 2008. Uncategorized. 2 comentarios.

Al final, llévame

Ha transcurrido ya una semana y sigo llorando al escuchar las canciones de Ciëlo. Cocó, mitad del grupo peruano junto a Mario, fue encontrado el pasado domingo masacrado a puñaladas en su piso de Madrid. Presuntamente se trata de un simple robo aunque aún no se ha podido detener al autor o autores del cruel asesinato. Algunos periódicos destacan la homosexualidad de la víctima, otros su bisexualidad, pero de su obra apenas hablan. Nada sorprendente, por otro lado. Cocó y Mario llevaban desde comienzos de los 90, cuando se mudaron a nuestro país huyendo de la dictadura, creando canciones brillantes bajo el nombre de Silvania. Por entonces, su música era próxima al pop atmosférico o ensoñador que tan de moda estaba en el Reino Unido y prácticamente eran los únicos en este país que optaban por esa fórmula. Mientras sus compañeros se dedicaban a cantar en inglés y copiar a los grupos de pop ruidoso británicos y estadounidenses haciendo básicamente el ridículo, ellos destacaban -junto a otros grandes como Los Planetas o Sr. Chinarro- por cantar en castellano y por mostrar una personalidad propia. Sin embargo, siempre fueron unos bichos raros y a pesar de grabar para un sello como Elefant Records nunca fueron demasiado queridos por el público indie. Quizás su postura crítica hacia el camino que seguía el pop español y su ligera pretenciosidad hizo que se les admirara con reservas, a pesar de grabar un disco como “En cielo de océano” que no solo es uno de nuestros clásicos sino una de las grandes obras del llamado shoegazer. Poco a poco fueron coqueteando con la electrónica al igual que otros grupos británicos como Insides o Seefeel, a quienes admiraban, y hasta llegaron a publicar un álbum de remezclas a cargo de las luminarias de la electrónica internacional como Autechre. Ya con el último disco bajo el nombre de Silvania y su colaboración con Prozak -Radio-, se alejaron definitivamente del pop optando por estructuras cercanas a la electrónica abstracta.

Pero cuando creíamos que los habíamos perdido de vista definitivamente, regresaron el 2001 con una serie de EPs bajo el nombre de Ciëlo en los que nos ofrecían un techno pop ochentero puesto al día siguiendo los designios de sellos alemanes como Kompakt o Basic Channel. Ellos siempre tan a la última, tan modernos, como unos Aviador Dro o Glamour (los de Valencia) actualizados a la nueva electrónica alemana. Entonces llegó el primer disco, “Un amor mató al futuro”, que era una verdadera maravilla, lleno de grandes canciones bailables en las que uno podía disfrutar de la técnica más vanguardista acompañando a unas melodías de corte clásico, que cantaban las cálidas voces de Cocó y Mario. En el 2007, publicaron -también en su sello Click New Wave- su segundo álbum, “Paraíso vacío”, y un disco de remezclas para el sello mexicano Static Discos a cargo de, entre otros, Isan, Electronicat y Ascii Disko. Siempre fui muy fan de estos dos chicos, de sus elegantes letras llenas de poesía, de su atrevimiento y de su postura valiente a la hora  de llevar el pop cantado en castellano hacia las nuevas tendencias. Para mí, Ciëlo siempre serán el mejor grupo de techno pop que ha existido en este planeta porque simplemente eran el último gran grupo de techno pop.


Ciëlo – Interferencias (de Paraíso vacío)


Ciëlo – Siempre tan lejos (de Paraíso vacío)


Ciëlo – Patricia (de Un amor mató al futuro)


Ciëlo – Vamos a caminar (de Vamos a caminar EP)



octubre 5, 2008. Uncategorized. 2 comentarios.

POEME INVALIDE

il me manque un espoir

il me manque une idée

il me manque un repas

il me manque un soulier

il me manque un amour

il me manque un foyer


c’est TOI qui me manque


il me manque une auto

il me manque un ami

il me manque un feu

il me manque un muskles

il me manque un l’eau


c’est TOI qui me manque


il me manque une femme

il me manque un boulot

il me manque un cerceau


c’est TOI qui me manque


il me manque un outil

il me manque un sourire

il me manque un oiseau

il me manque un chapeau

il me manque une joie

il me manque un fruit

il me manque un chien

il me manque un rien


c’est TOI qui me manque


il me manque une mer

il me manque un ciel

il me manque un couteau

il me manque une caleçon

il me manque une raison


c’est TOI qui me manque


il me manque un voyage

il me manque un mort

il me manque une brosse

il me manque un lit


c’est TOI qui me manque


il me manque un nuage

il me manque un toit

il me manque une mère

il me manque un roi

il me manque …………….

………………………………..

………………………………..

………………………………..

………………………………..

………………………………..

………………………………..

………………………………..


c’est TOI qui me manque


il me manque un début

il me manque un milieu

il me manque une fin


une fin?




fin du poème :


JE NE PENSE QU’A TOI

QUI ES CE QUI ME MANQUE




ROBERT FILLIOU






Kevin Blechdom – Ready4love



octubre 4, 2008. Uncategorized. Deja un comentario.

Tírame el lazo, linda

Federico se preguntaba por qué Sukie se tocaba la piel por encima de su seno izquierdo cuando quería referirse a su corazón, mientras iba dibujando la flor del loto azul en su culito. Federico era como un pez payaso atrapado entre los brazos de una anémona. A pesar de ser inocuo a su veneno, era incapaz de vivir sin ella. De repente, sonó el teléfono, era su padre. “¿Qué estás haciendo a estas horas?”. “Estoy acariciando el yoni de Sukie, papá”. “Deja de jugar con las mascotas de… da igual… y ven de inmediato que hace una hora que te estamos esperando”. Federico había olvidado que tenía una reunión del comité directivo de la empresa de su padre, del cual él formaba parte como regalo de su trigésimo aniversario. Para que Sukie no se enfadara, le prestó su traducción libre del inglés al chino de “El barco de orquídeas” y se despidió de ella con la danza del pato mandarín en celo. La Calle de los Enamorados parecía tranquila a esas horas, apenas unas niñas peinándose su pelo lacio y jugando a las palmas y a la comba y algunos señores jubilados haciendo ver que buscaban su dentadura postiza entre los ficus. Federico se encontraba pálido y un poco débil, como si hubiera pasado la mañana con Carmilla. Aún no había andado veintitrés metros que se topó con un mujer de larga melena pelirroja recogida hacia un lado, bien visible a través de un velo luminiscente, vestida en una nebulosa de gasas, sedas y flores bordadas, con un cinturón de explosivos y un agradable perfume a azahar. “Permítame que me presente. Soy Bibi Miriam y quiero vengar a mi hijo”. Federico no salía de su asombro. “¿Bibí qué? Bueno, yo soy Federico”. ”Ah, Federico. Debes vigilar y mantenerte alejado de quienes te obligan a pecar, limpiar tus impurezas y regresar al verdadero camino”. “Joder, otra plasta”, pensó nuestro protagonista. Le deseó suerte y se alejó de ella tan rápido como pudo. Llamó a su padre y le dijo: “Papá, creo que llegaré un poco más tarde. Es que me he encontrado a la Virgen”. Temiendo demorarse aún más si cogía el transporte público, pilló un taxi. Federico le indicó la dirección al conductor pero el hombre no lo entendió muy bien porque era francés y llevaba poco tiempo viviendo en el país de los despropósitos. El taxista no paraba de recitar versos y Federico no entendía nada de nada. Sollozaba continuamente y parecía que tuviera el pie enganchado en el acelerador. “Oiga, podría hacer el favor de conducir más despacio y parar de rezar en occitano”, le tuvo que casi suplicar Federico. “Soy Arturito, ¿no me conoce?”, le contestó el taxista. “Pues no se parece usted demasiado a ningún androide de la factoría del señor Lucas, ya me perdonará”. Federico lo miraba como si estuviera conversando con un mandril. “Oh no, soy poeta y un pecador inmoral. ¡Una bestia, un negro!”, respondió llorando el buen hombre. “¡Yo también! Y también escribo versos, más que nada para evitar pensar demasiado en la Muerte, ya me comprende. Tonterías sobre amores platónicos, más o menos… Hablando de filósofos, ¿sabe que Heráclito murió asfixiado por excrementos de vaca?… Pero continuando con la poesía, sinceramente yo prefiero Àusias March a toda la poesía simbolista. Espero que no se enfade…Oiga, ¡parece que se haya sacado usted el carné de conducir en Bogotá!”. Cuando Federico finalmente se apeó del vehículo se dio cuenta que había perdido por el camino media pierna, el lingam y unos cuantos dientes. Sin embargo, se sintió más tranquilo cuando escuchó la melodía “No milk today”, de los Herman´s Hermits, que tarareaba una jovencita acompañándose con una pandereta de color negro. “Hola, me llamo Suzette y te invito a mi fiesta de cumpleaños”, le dijo la muchacha. “Ah, gracias, ¿y cuántos cumples”, preguntó Federico incumpliendo la regla número uno del Manual del Joven Seductor en Apuros. “Dieciocho menos dos”, se rió ella. Ostras, pero si podía ser su padre, pensó nuestro chico afortunado. “Bueno, si puedo iré…”, tuvo que decir. “Hay un requisito y es que debe venir uno disfrazado, aunque no de algo horrendo y feo, como zombie”, advirtió ella. “De acuerdo, lo tendré presente”, le contestó Federico mientras sostenía un pliegue de epidermis de su mejilla. Cuando la muchacha se despidió, Federico notó que iba descalza y con una piel de asno como único atuendo. De repente le pareció que había visto alguna vez a una chica vestida de ese modo pero por mucho que se esforzó no la pudo recordar. Apenas se había recuperado de semejante deslumbramiento, apareció revoloteando a su alrededor un bello petirrojo. Después de posarse delante de él, le habló en perfecto castellano. “Pataliputra, Pataliputra, pupilas dilatadas, beso de serpiente”, y se marchó como había llegado. Federico buscó entre los bolsillos el paquete de chicles sabor tarta de fresa de la abuela y los tranquilizantes que le había robado a su casera para después darse cuenta que el mamagallo del taxista lo había dejado frente al Museo Etnológico. Después de meditarlo un rato, no creyó oportuno informar a su padre de lo sucedido, total, no lo iba a creer. Y ya que estaba allí, decidió entrar. Había dos escaleras, una que llevaba a la sala dedicada a los Shuar y otra que llevaba a los caníbales papúes. Federico prefirió ver primero esta última y ya iba a subir cuando el vigilante le advirtió que esa sala estaba en obras y que no se podía visitar. Federico se disculpó y le ofreció unos chicles. El hombre picó y se tomo los opiáceos bien a gusto. Cuando estos surgieron efecto, los espíritus paganos dieron la bienvenida a Federico. Lo que sucedió en el museo lo desconocemos por completo pero al día siguiente en la página de sucesos de La Vanguardia apareció una noticia que daba cuenta del misterioso caso de las máscaras y escudos de los habitantes del río Sepik que habían aparecido en la sala dedicada al Japón junto con los kimonos y las prendas de vestir femeninas tradicionales. El periodista también contaba que los encargados del museo habían denunciado la desaparición de varios pares de geta de gran valor histórico.

Andreas Dorau – Taxi nach Shibuya



octubre 1, 2008. Uncategorized. Deja un comentario.

You´re just too obscure for me and it´s a shame

Death and the Maiden (junio 1983)

Flying Nun 7″ FN 014

A1. Death and the Maiden


B1. C.D. Jimmy Jazz And Me



Continuamos con singles oscuros, de comienzos de los años 80, de dos canciones y con letras de clara vocación literaria. Si en el anterior post, hablábamos de un grupo que había tomado el nombre de un tema compuesto por Tom Verlaine, hoy nos encontramos ante una banda de Dunedin (Nueva Zelanda) que escogió otro Verlaine para llamar a su formación, el poeta simbolista sin ir más lejos. Sin embargo, para liarles un poco más, añadiré que el miembro de Television también tomó prestado el apellido del “Prince des poètes”, así que en el mundo del rock Rimbaud también sale perdiendo. Graeme Downes (voz, guitarra, letras), Jane Dodd (bajo) y Alan Haig (batería) eran los miembros de The Verlaines en el año 1982, cuando grabaron el single “Death and the maiden” -nada que ver con Schubert y sí con el cuadro de Munch- para la discográfica Flying Nun Records. Era su primer single y sin embargo resultó el más significativo de su carrera y uno de los más memorables del mítico sello neozelandés. La sesión de grabación duró desde medianoche hasta las siete de la mañana de un día austral cualquiera y utilizaron un cuatro pistas, o sea, más lo-fi imposible. En la cara A, el tema homónimo, lleno de rabia y urgencia rítmica con unos coros que repiten constantemente el nombre del poeta francés -confieso con vergüenza que durante mucho tiempo llegué a creer que en realidad pronunciaban “Madeleine”-, y que de repente se transforma en una especie de fanfarria circense para finalmente regresar a los reproches y la desazón. I remember trying to get Alan to drum it faster but he always locked in to the same tempo no matter what (I’m glad he did now). I chain smoked Camel cigarettes and sang up in to the mic pointing down at about 45 degrees to try to rough up my voice. Sorta succeeded. The backing vocals had everyone from the two bands [Sneaky Feelings y Verlaines] and Chris Knox in a big circle around one mic, which is why it sounds so messy in the first chorus. We stripped it down to just Jane and Chris in the final chorus but didn’t bother redoing the first one . . . what the hey. Como confesaría más tarde Graeme, la canción fue escrita muchos años antes, hacia el final de la adolescencia, y por aquel entonces el chico aún no había leído demasiado a Verlaine. En la cara B, “C.D. Jimmy Jazz And Me”, un tema largo con reminiscencias a la Velvet Underground, lleno de frenesí y guitarras distorsionadas, directo a la yugular, que volverían a grabar para su primer disco -último tema como en el caso de Felt-, con arreglos orquestrales y, claro, más medios: un 24 pistas y un día y medio de grabación más otro para las mezclas. ¿Pues saben qué? Que también prefiero la versión primigenia jejeje. Desde entonces, pues un par de EPs y siete álbumes -el último del año pasado- para cimentar una de las carreras más injustamente olvidadas del pop-rock independiente.



septiembre 29, 2008. Uncategorized. Deja un comentario.

Plan de rescate



¿Por qué no me acompañas hasta la tienda de luces?

Compraremos bombillas de colores

rojas

azules

verdes

de las que consumen poco

halógenas

regordetas

alargadas

circulares

con forma de enchufe.


Bombillas que iluminen esta densa noche sin estrellas

Como los ojos de los gatos que cruzan el vacío con sigilo

Como los ojos de las madres que vigilan el sueño de sus cielitos

Ahuyentando los malos presagios y las arañas del desvelo.


Ahora que hasta las almas de los hombres sin rostro

están dormidas

Crucemos por el puente del jardín oriental

Hacia la tienda de luces.


Cariño

La tienda de luces

La-tien-da-de-lu-ces.




Depressing Claim – Salto al vacío



septiembre 29, 2008. Uncategorized. Deja un comentario.

Psycho twee pop boy loves candy punk rock girl and it´s fucking great

Se terminó el verano. Duele pero es así. Ahora toca frío, lluvia y sopas calentitas. Pero aquí estamos para boicotear y hacer temblar a todos los astrónomos y su jodido equinoccio y celebrarlo con el grupo que se ha convertido en la banda sonora de mis días estivales. Así que, prepárense porque hoy toca punk-pop juvenil desde la costa este de los EUA a cargo de The Queers. Toma ya. Canciones sobre tetas, coños, comida basura, surf, Brian Wilson, maricas y también, cómo no, amor. Todos los ingredientes para convertirse en un chico inmaduro y freak para siempre, que en el fondo eso es lo que somos o, por lo menos, lo que nos han dicho que somos. Fans de los Ramones y los Beach Boys, pero también de grupos punkies británicos como los Undertones y Helen Love, a los cuales -cómo no- han versionado en sus discos, comenzaron el año 1982 en plan chicos duros aunque con el tiempo Joe Queer -el único miembro estable- ha ido “madurando” y mostrando que también tenía sentimientos y corazón, además de entrepierna. El resultado ha sido que poco a poco han ido volviéndose más melódicos -nada que ver con Fórmula V-, hasta el punto de versionar el clásico de Skeeter Davis “I can´t stay mad at you” en su último disco. ¡Vaya modositos! Aquí los adoramos por ser unos impresentables, unos deslenguados, unos salidos y meterse con todo Dios -incluido el imbécil de George Bush Jr.-, siempre con un sanísimo sentido del humor. Y también por dedicarles canciones a Brian Wilson y a Molly Neuman. A pesar de que hay algunas recopilaciones en el mercado, nosotros hemos preparado la propia -además en cassette, como tiene que ser- con nuestros temas favoritos, que tanta efervescencia nos han contagiado y tantos destrozos domésticos han ocasionado.

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septiembre 24, 2008. Uncategorized. 2 comentarios.

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